Puntos de Fe

¿Cual es el origen de la Iglesia de Dios?

 

Esta seria una muy buen pregunta cuando alguien nos pregunta ¿como se inicio tu Iglesia?, Además, alguno se preguntaría, si es posible que una institución como esta haya sobrevivido tantos siglos. Pero la respuesta es sencilla: esta es un Institución formada por Dios y no por el hombre.

Pero no solo basta con esa, quizá, simple respuesta, sino veamos en lo que todos los demás no pueden sostenerse: la base de las Sagradas Escrituras, las cuales contienen el testimonio de Jesucristo, el Hijo de Dios.

 

El propósito de Dios.

 

Hay personas que piensan que los apóstoles especialmente Pedro, y después Pablo, fueron los que pensaron en formar una Iglesia, y establecieron las bases para su funcionamiento al tener una visión y ambición para ello. Pero quienes piensan de esa forma no conocen la historia de la Verdadera Iglesia. La mayoría de la gente reconoce la existencia y la obra de Jesucristo, pero no en forma plena.

 

El Maestro Jesús, en cierta ocasión, reveló a sus seguidores, cuando le reconocieron como Hijo de Dios, (Mt. 19.13-17): “… y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia...” (V.18). Aquel que conoce bien la doctrina del Señor Jesucristo entiende que esto es un proyecto Divino, los apóstoles únicamente fueron colaboradores, coparticipes en la Obra que Cristo inició.

 

El maestro de Nazaret, utilizó el termino edificar, y al respecto, el Profeta Isaías escribió por inspiración Divina así: “He aquí que yo fundo en Sión una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no se apresure” (Is. 28.15).

 

La Iglesia de Dios es esa construcción Divina, de la que el mismo Padre puso la Piedra principal, de fundamento, sobre la cual se ha ido construyendo el resto del edificio, a través de los tiempos hasta hoy. El mismo apóstol Pedro, que fue testigo de las palabras de Jesús, posteriormente declararía a los hermanos: “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo.” (1 Pedro 2.5).

 

De la misma manera el Apóstol Pablo en esa misma forma de lenguaje dice en una de sus cartas, “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo; En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor: En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.” (Efesios 2.20).

 

Es por esto que entendemos el Plan Divino en la construcción de la Iglesia de Dios. El, al enviar a su hijo, tenia un propósito bien definido, la conformación de la Iglesia, para morada de Dios, y para cumplimiento de las profecías, ya que el propósito de Dios ha sido el morar entre los hombres; y por eso es que en el antiguo Pacto pidió la edificación del Tabernáculo, el lugar donde se reunía con su pueblo (Ex.25.8).

 

Cristo es la Cabeza.

 

El termino Cabeza nos solo es porque el Señor es quien gobierna o dirige todo el cuerpo, (Ef.1.22, 23; 4.15, 16; Hch. 2.36) sino además, nos dice que El es el origen, es decir, el inicio de esa Obra gloriosa. Cabeza significa principio, también es el primero en la construcción de esa Obra espiritual.

 

Por otra parte las escrituras están presentando al Hijo de Dios, como primogénito. El apóstol Pablo dice que El es el primogénito entre muchos hermanos (Ro. 8.29). También desde el anuncio de su venida se le presenta como el Príncipe, y El Padre Eterno (Is.9.6). Este mismo profeta al anunciar la muerte del Mesías, predijo que esa muerte traería como resultado el nacimiento de una simiente, una descendencia, una semilla: “los Hijos de Dios” (Jn 1.12, 13; 1 Jn. 3.1; Is. 53.10). Aun el apóstol Juan, escribe las palabras del sacerdote Caifás, quien al dirigirse al Sanedrín sobre la muerte de Jesús, dijo que era necesario que un hombre muriera por el pueblo, y además añade que el sacerdote profetizo que la muerte del Señor serviría para juntar en uno y congregar a los Hijos de Dios que estaban dispersos (Jn11.49-52): esto es, la formación de la Iglesia de Dios.

 

La formación de la Iglesia; ¿para su segunda venida?

 

El Señor Jesucristo ha sido malentendido en sus palabras de la formaron de la Iglesia en cuanto al tiempo. El dijo “…edificaré mi Iglesia…” Una expresión de tiempo futuro. Pero ¿que tan distante estaba ese futuro? Algunos han creído que ese futuro seria el regreso del Señor; cuando el venga para dar a cada uno su galardón, el pago de sus obras. Se cree que el escogerá a cada una de las personas “buenas” de cada “Iglesia” y con ellas conformara la “Iglesia de Dios”.

 

Pero no era tan lejano, sino que era ciertamente cercano al momento de su dicho, cuando el hablo a sus discípulos. Ese futuro seria al momento de su muerte. El dijo en una ocasión a sus seguidores, “pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mi mismo” (Juan 12.32 versión Dios habla hoy). Su muerte, es el punto culminante de la Obra del Cristo, el Mashiah (Ungido de Dios), dentro del Plan divino de la Redención. El acto de la muestra del amor de Dios que quedo de manifiesto, en el perdón de pecados del hombre, par darle un lugar con el Señor, cerca de Dios (Ro. 3.23-25; 5.8-10; Ef. 2.4-6; 1 Jn. 4.9, 10)

 

La formación de la Iglesia no será cuando el Señor venga nuevamente, porque El vendrá a unirse con su esposa la Iglesia, la cual ya esta preparada, porque ya existe (2 Tes. 2.1; Ap.17.7, 8) la Iglesia de Dios es la Esposa del Cristo porque ya existe, El ya se entrego por ella y la rescato con su muerte (Ef. 5.25-27) no podemos hablar de la Iglesia como algo futuro, sino como algo que ya existe hoy. La Iglesia de Dios esta aquí, y se le menciona ya desde los Hechos de los Apóstoles, y a través de las cartas del Apóstol Pablo, la Iglesia es el conjunto de creyentes, desde aquel puñado de ciento y veinte hermanos reunidos después de la muerte del Señor, los cuales fueron bautizados por el Espíritu Santo en el día del Pentecostés (Hch. 1.1-5; 2.1-4) hasta todos los que han sido llamados por la gracia divina en nuestro tiempo (Hch. 2.38, 39).

 

Si la Iglesia es el templo de Dios, ese templo existe hoy en la tierra, es el lugar donde habita Dios a través de su Espíritu Santo, el lugar de su morada. Que fue prefigurado en el Monte Sión en el tiempo antiguo. Aquel tabernáculo, posteriormente el Templo, construido por Israel, fue la representación de la morada de Dios hoy.

 

La Iglesia de Dios ha estado presente desde que el Señor la estableció, esta presente el día de hoy, y seguirá hasta que el Señor venga otra vez y se una para estar por siempre con El.

 

AMEN.